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Puentes de Entendimiento en imágenes

Lunes, 7 Enero, 2008

El documental Puentes de entendimiento, que trata sobre las relaciones chileno-japonesas, realizado por el director chileno Cristián Leighton, se exhibió por las pantallas del canal TV Asahi Channel (plataformas satélite, digital y de televisión por cable) en distintas fechas y horarios a partir del 4 de noviembre de 2007.

Este documental realizado en lengua japonesa y española de 22 minutos de duración aborda la vida de distintas personas de un lado y otro del océano Pacífico, las cuales mantienen vínculos que van del descubrimiento reciente a la amistad y el afecto profundos, impulsados por unas relaciones comerciales y personales cada vez más estrechas.

La columna vertebral del filme es el seguimiento de la vida de unos y otros, separados y unidos a la vez por el Pacífico mediante verdaderos puentes de comprensión. Es así como un operador de grúas encargado de los embarques de hierro chileno a Japón conoce a su contraparte japonesa mediante unos retratos fotográficos. Una joven empresaria japonesa de fruta fresca habla de los lazos de amistad establecidos con productores chilenos de arándanos (blueberries) a lo largo de una serie de viajes a Chile y la comunicación telefónica permanente. Un minero chileno, que alterna el trabajo en una retroexcavadora gigantesca con la crianza de caballos en el norte del país, establece vínculos con un ingeniero japonés dedicado al desarrollo de un programa de tecnología punta en el área de la administración de minas a distancia. Una pareja de jóvenes chilenos que vive en pontones, es decir, verdaderas casas flotantes, cultivando salmones, tiene una contraparte japonesa que también sueña el sueño de la juventud en la figura de un cualificado chef de cocina que hace la compra en el mercado de Tsukiji, el más grande del mundo, y prepara exquisitos platos en un lujoso restaurante tokiota. Entre muchos otros personajes, una universitaria japonesa que estudia en Chile se da cuenta de que los girasoles que su madre emplea en los arreglos florales ikebana, en Kioto, provienen de semillas cultivadas en Chile y que los chilenos se parecen bastante más a los japoneses de lo que ella pensaba antes de afincarse en el país.

El filme, que es una forma de celebrar los 110 años del Tratado de Amistad, Navegación y Comercio entre Chile y Japón, consideró cincuenta y cinco horas de rodaje en ciudades, lagos, desiertos, salares y valles chilenos, así como en locaciones en Tokio, Yokohama, Saitama,
Osaka, Kioto y Fukuyama, que se resumen en media hora de intensos y coloridos paisajes, y dan cuenta de una actividad humana infatigable, efecto que se ve amplificado aún más por las 12 horas de diferencia que separan a Chile de Japón.